Argentina lleva casi un siglo de decadencia repitiendo
etapas de auges transitorios que siempre terminan en
frustrantes crisis económicas, sociales y políticas.

Todo lo que hacemos falla por la simple razón que son
siempre variantes del mismo y equivocado modelo de
economía cerrada al comercio; Estado gigante que exprime
a impuestos a los que trabajan y producen y leyes laborales
que provocan que 6.000.000 de trabajadores lo hagan en
negro, totalmente precarizados.

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Argentina despertó, el gran responsable Javier Milei y Avanza Libertad

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PLATAFORMA ELECTORAL

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La apertura es clave para mejorar la eficiencia de la economía, ampliar los mercados y generar empleo privado genuino. Es también un instrumento insoslayable para desterrar la puja distributiva y los factores de inflación estructural.

La apertura al comercio significará terminar con los privilegios de un sector industrial minoritario de mercado interno, sobreprotegido a costa de millones de consumidores y de la mayoría de los productores, desde exportadores industriales hasta productores agropecuarios, agroindustria, economías regionales, minería, industria del turismo y otros servicios de empresas tecnológicas.

Exige una eliminación de la capacidad de extorsión del aparato sindical a través de las huelgas generales y de la ocupación de los espacios públicos. Asimismo aplica al comportamiento de los representantes de los trabajadores informales y los desempleados.

La reforma laboral implicará eliminar los privilegios de la dirigencia sindical, que se mantienen a costa de la marginalidad laboral de millones de argentinos; y de millones de alumnos que pierden clases por las huelgas docentes.

Debe concentrarse en sus funciones básicas e indelegables, tales como: seguridad, justicia, diplomacia, defensa exterior; debe además financiar y, cuando no exista alternativa privada, gestionar, la educación y la salud. La gestión estatal debe hacerse con eficiencia y con conciencia que el empleo público improductivo es una carga injusta sobre todo el conjunto de la sociedad productiva.
Una reforma profunda es imperativa dado el deterioro continuo de la calidad educativa que ya lleva varias décadas. Sin una educación de calidad, será imposible dar oportunidades de inserción en el mercado laboral a las futuras generaciones, reducir la pobreza y mejorar las remuneraciones salariales en general.

El sistema actual recae sobre los empleados en blanco con impuestos compulsivos sobre el salario, equivalentes al 13.5% del salario bruto, 9% destinado a su propia salud y 4.5% destinado a financiar la salud de los jubilados (PAMI).

Estos impuestos suman a los existentes para financiar las jubilaciones (21.17%), Asignaciones familiares (4.44%) y el seguro para riesgos del trabajo (entre 5 y 8%, según los casos). La acumulación de todas estas cargas son un gran incentivo para la evasión y el empleo informal.
Dados estos factores, las principales propuestas de Avanza Libertad en esta área, se relacionan con la forma de financiamiento vía impuestos al salario y transferencias de la Coparticipación Federal de Impuestos (cuando se trata de la atención gratuita de los hospitales públicos).

En materia de seguridad es prioritario reformar los Códigos Penal y Procesal imponiendo sentencias de cumplimiento efectivo y eliminar garantías constitucionales que favorezcan a delincuentes.
Su crecimiento explica aproximadamente un tercio del crecimiento del gasto público desde 2002. Volver a sus cauces el desmadre presupuestario es crítico para poder reducir la presión tributaria, y para evitar los incentivos perversos que el asistencialismo provoca en el comportamiento de los beneficiarios y de la economía en su conjunto.
Declaración de la emergencia de quiebra del sistema de reparto estatal, lo que justifica su caducidad; y su reemplazo íntegro por un nuevo sistema (inicialmente estatal), que establezca como principio fundamental que los montos de las jubilaciones futuras tendrán que estar estrictamente relacionadas con los aportes realizados.
Argentina tiene una presión tributaria del 40% del PBI, y ese promedio esconde una presión mucho mayor para quienes cumplen con sus obligaciones legales en relación con quienes evaden. La reforma tributaria será entonces un proceso gradual cuya velocidad dependerá del avance de la reducción del gasto público.
La soberanía tributaria es la única garante de un gobierno autónomo y responsable. Las capacidades de gasto deben quedar limitadas a las capacidades de cobrar sus propios impuestos; y cuando se requiera por cualquier motivo asistencia de la Nación a las jurisdicciones locales, esa asistencia debe estar relacionada a objetivos provinciales concurrentes con los objetivos nacionales y debidamente condicionada a esos efectos.